lunes, 10 de noviembre de 2008

FRANKENSTEIN (James Whale, 1931)









FRANKENSTEIN

AÑO: 1931
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
DIRECCIÓN: JAMES WHALE
PRODUCCIÓN: CARL LAEMMLE JR.
PROTAGONISTAS: COLIN CLIVE, MAE CLARKE, BORIS KARLOFF, JOHN BOLES.


ARGUMENTO:

Un joven científico (Henry Frankenstein), se recluye en un castillo junto a su jorobado ayudante con el fin de crear vida humana, para lo cual recolecta, en secreto, restos de cadáveres del cementerio. Su novia, preocupada por su lejanía, decide ir a verlo junto al doctor Waldman, que había sido profesor de Henry y a su amigo Víctor Moritz. Al llegar al lugar, son testigos presenciales del nacimiento de un monstruo de aspecto terrorífico sin control.


COMENTARIO:

Estamos ante uno de los filmes más importantes del cine de terror y fantástico. Filmado en 1931, la película está basada en la novela homónima de Mary Shelley (1816) y llevada a la pantalla grande por el director James Whale. Para ser sincero, esta no fue la primer adaptación de la novela, pues en 1910 y 1920 había sido llevada al cine en dos pelis que se perdieron en el tiempo, una de Edison y otra de un italiano llamado Luciano Albertini. Más allá de estas consideraciones debo decir que la película de Whale es una obra maestra, una verdadera joya del cine, ya que reúne todos los ingredientes necesarios que sentaron las bases del cine de terror moderno y que, para la época en que fue filmada, significaron todo un golpe visual de terror, tanto estético como de contenido.
Whale dirige con maestría esta historia simple pero que juega con la gran esencia del ser humano: la vida. Tenemos que un científico que durante años estudió en la facultad, decide dejar el ejercicio “normal” de la profesión y se muda junto a un jorobado sirviente a un castillo gótico alejado de la civilización. Allí da rienda suelta a su obsesión de crear vida humana de la nada, puesto que explica que “yo no le doy vida a algo muerto, ya que jamás ha estado muerto”, sentencia Henry. Recorren el cementerio cercano y roban los cadáveres recientemente sepultados o incluso otros que se han suicidado colgándose. Cuando tienen armado el rompecabezas humano dentro de un laboratorio maravillosamente creado y la noche de tormenta acompaña los propósitos divinos de Henry, aparece su novia junto a un amigo y el doctor que había sido profesor de Henry. Todos presencian el nacimiento de Frankenstein, pero lo que al principio fue motivo de alegría, pronto se volvió terror puro al darse cuenta Henry que su “creación” daba cuenta de su cerebro maligno y desataba su furia en contra de quien se le colocara por delante.
Les prometo que gocé la peli de principio a fin. Los setenta minutos de duración pasan volando, ya que me encontré con un film realizado con mucha pasión y seriedad. Whale crea una atmósfera espeluznante que se trasunta a través del terror y la inquietud de sus protagonistas. Los escenarios de la película, en su mayoría, son cuidadosamente elaborados en estudio, impregnando a la historia de una inquietud que me imagino habrá causado más de algún estrago. Las secuencias del castillo y las finales en el molino son de una maestría que, de verdad, pone los pelos de punta. Tal vez ahora no cause el efecto de aquel entonces, pero les aseguro que provoca una imán el visionarla. El monstruo interpretado por Boris Karloff está perfecto, buen maquillaje y con una agresividad que me emocionó. Lástima que no todos los actores alcanzaron buenos registros, quizá sea esa la gran deficiencia de la película.
Como dije anteriormente, la vida es el eje, la creación, ¿qué tan dioses somos?, ¿por qué la agresividad está en toda creación humana?... sin duda, les confesaré que para mi, la agresividad es una fuente inagotable de creación, pero no la que tiene por concreto la violencia, sino la que se desborda sin objetivos, sin metas, la que nunca está, tan sólo pasa por nosotros y nos zamarrea hasta gritarnos en la cara: ¡A CREAR, QUE ES MEJOR QUE SÓLO CREER!

UNA OBRA MAESTRA…