martes, 10 de marzo de 2009

MARTYRS (Pascal Laugier, 2008)



















MARTYRS


AÑO: 2008
PAÍS: FRANCIA, CANADÁ
DIRECCIÓN: PASCAL LAUGIER
PRODUCCIÓN: RICHARD GRANDPIERRE
PROTAGONISTAS: MORJANA ALAOUI, MYLENE JAMPANOI, ROBERT TOUPIN, CATHERINE BEGIN, PATRICIA TULASNE, JULIETTE GOSSELIN, MIKE CHUTE.


ARGUMENTO:

Lucie es una joven que cuando tenía doce años escapó de sus captores, quienes la tenían encerrada y sometida a toda clase de torturas y vejámenes, y fue internada en una clínica especializada en menores abusados. Los especialistas nunca determinaron la verdadera causa de sus traumas (es atormentada por la aparición de otra joven a la cual no ayudó a escapar de ese infierno) y ella se sumió aun más en un ensimismamiento. Sólo contó con la amistad de Anna, otra niña llena de dolor que en la institución se transforma en su única amiga, es decir su único lazo afectivo con el mundo… pero ya han pasado 15 años y Lucie no está dispuesta a dejar que los culpables queden sin sanción, sin su personal sanción… y la posibilidad se presenta cuando da con una familia, aparentemente bien constituida, que es sindicada por Lucie como la principal responsable…


COMENTARIO:

Hace mucho tiempo que no tenía la sensación de querer decir mucho sobre un filme, pero creo que esta segunda cinta de Pascal Laugier bien lo amerita… MARTYRS es una largometraje contundente que no deja resabios para una ocasional segunda parte (sería un acto de masoquismo extremo) y tampoco se va en desmadre con un guión demasiado intrincado, lleno de vuelcos excesivos y más preocupado de impactar visualmente… esta película toma esa posta pero va mucho más allá… es verdad que impacta y bastante, sin embargo Laugier no se queda en pura sangre o situaciones escabrosas, además de eso se traga al espectador y lo encamina hacia una de las tantas dimensiones que inevitablemente no se logra sacar el cartel de polémica, lo remece, lo conecta con él mismo y con el sentido de ser humano… MARTYRS se toma su tiempo en desarrollar la trama y lo hace con una precisión de cirujano, una dirección estimulante y placentera que invita a dejarse llevar, actuaciones fuera de serie, fotografía que golpea, escenas que más que describir hay que observar y sentir y un ritmo en la edición que tiene la película clara (sabe cuando imprimir velocidad y cuando hacer necesarias pausas)…
Una niña (Lucie) que logra escapar de un encierro inexplicable, llega a una institución médica de ayuda que nunca logra materializar su objetivo, quizá el único punto favorable para Lucie, fue haber conocido a Anna, otra niña con una vida marcada por las experiencias traumáticas que se alojan en el inconciente… de ahí el filme salta 15 años y muestra a una joven Lucie cuyo único norte es acabar con los responsables de su shock racional e irracional, ya que nunca pudo evitar ser acosada por el fantasma de otra joven que no pudo liberar de la reclusión de su infancia. En realidad, la peli no explica bien el cómo, pero Lucie ha dado con ellos, son una familia más bien ideal, con padres preocupados y tiernos y buenos hijos. Entonces el desafío que se plantea al espectador es el cuestionarse sobre el actuar de Lucie, Laugier hace tan bien el paralelo entre la psicótica y vengativa Lucie y la familia tranquila, que seguro pasa por la mente un sentimiento de piedad o incredulidad… la cosa es que sin saber por qué, el espectador se ve obligado a presenciar el bombardeo de violencia contenida por parte de Lucie, quien, fusil en mano, descarga su furia en contra de los cuatro habitantes de la casa… hasta aquí, un filme sobre venganza que seguro hemos visto en más de una ocasión… aunque, ya durante el metraje, y para ojo más perspicaz, Laugier va dando pequeñas pistas sobre lo que se avecina… y es en ese instante en que la cinta toma otro camino y se abre hacia otras aguas, océanos más profundos y turbios, donde se busca desaforadamente el sentido de la muerte y por ende de la vida… se entremezclan historias de trascendencia y brutales senderos hacia ella… decir más sobre el argumento sería develar la película completa y no es mi intención…
Ahora, sobre las temáticas que aborda, es claro que Laugier decanta la vida y la muerte a través del sufrimiento como camino para alcanzar el verdadero sentido de la existencia y la posibilidad de una dimensión trascendente… MARTYRS comienza desde los instintos humanos más básicos como el trauma, la culpa y la venganza… esas experiencias que marcan nuestra vida infantil y que se unen a nuestra piel como cicatrices a fuego que dictan las pautas para llegar a la muerte… y penetra en el sufrimiento físico y psicológico como un medio para la plenitud… en MARTYRS las protagonistas nos representan con una fidelidad que seguro incomodará, ya que son dos seres sometidos a las más inimaginables vejaciones con un fin exploratorio de quitar el manto de misterio que cubre la última puerta que debemos cruzar… el umbral lógico y frío de un lugar inestable en el recuerdo… ¿Qué más? ¿O no es acaso lo mismo que nosotros violentamos día a día y que nos va destruyendo?... seres en la cultura del sufrimiento y la agresividad; lo vemos en la religión, en la los medios de comunicación, en el sistema económico y social, al salir a la calle, dentro de nuestra casa… sin duda estamos condenados antes de nacer y volvemos al punto de partida… ahora, si hilamos más fino, veremos que los protagonistas de la segunda parte del filme, esas personas honestas, con buen pasar, honorables… ¡esas mierdas!... ¡esas!... no están exentas al sufrimiento… pero no a ese de pincharse un dedo, sino al que corroe nuestra esencia… a ese dolor y angustia provocado por lo desconocido, por todo aquello que es tratado de condensarse a la fuerza en cápsulas de conocimiento para ser digerido…
MARTYRS, queridos lectores, me revolcó en mi quietud y silencio y les juro que no es menos tortuoso que ser golpeado sin razón aparente por un un sujeto cualquiera o ser alimentado ,con misma mierda, por una mujer como un vil puerco idiota… AMBOS ESTÁN MÁS PRESENTES DE LO QUE CREEMOS… AMBOS NOS DAN Y NOS QUITAN… AMBOS DUERMEN CON NOSOTROS…

TALENTO Y VALENTÍA… UNA OBRA DE CULTO INDISPENSABLE…