viernes, 19 de marzo de 2010

CATARSIS DE TERROR: NEKROMANTIK (1987)

CON LA MUERTE ENTRE LAS SÁBANAS DE LA VIDA


Ya me he referido en montones de comentarios a las consecuencias que significan para un ser humano el cargar con una infancia traumática, plagada de atrofias mentales que a la larga inciden negativamente en su etapa de adultez… y es que quizá muchos filmes dentro del género fantástico hacen referencia a ello, pero les juro que ninguno de manera tan desgarradora como el primer largo del alemán Jorg Buttgereit, representante del underground de los ochenta, y estoy hablando de NEKROMANTIK (1987), una película que ha tenido calificativos tan diversos como polémica, chocante, asquerosa, censurada, sufriente, enferma, brutal, delirante y metáfora del amor entre la vida y la muerte… comparto todo ello y más, ya que desde que vi esta cinta, así como la totalidad de filmografía de Buttgereit, me ha terminado por seducir ese universo desequilibrado de las pasiones oscuras, del valor de la muerte como un vacío, del peso de la nada y como consecuencia, de trallazos de vida que nos hacen cuestionar la realidad como sistema perfecto…

Para algunos, no pasa de ser una experiencia gore o ultragore (calificativo que nació entre las cintas alternativas de terror alemanas que iban más allá en cuanto expresión gráfica del gore)… pero yo disto de esa afirmación, puesto que NEKROMANTIK agrega otros ingredientes a la mera violencia sangrienta, y esto lo logra a través de una historia sobre la necrofilia abordada de manera abierta, amoral y como la personificación de los universos internos de la pareja protagónica…para ellos es “normal” ser como son… es “normal” compartir sus perversiones, sus códigos, sus placeres y sus desgracias… todo presentado como un nefasto corolario de una niñez expuesta al dolor… aunque tampoco hay que entender NEKROMANTIK sólo como el resultado inevitable de eternas heridas de la infancia, ya que además juega con la validez del mundo creado por una pareja, donde no hay espacio para la crítica o el halago externo y todo es llenado por sus personales esencias, lo que provoca una angustiante reflexión sobre la vida y la muerte con sus descarnados cuerpos al desnudo, sin adornos espirituales, ni filosóficos…

Todo eso hace de NEKROMANTIK una personal experiencia sobre las emociones y las miserias que pernoctan en nuestro interior, muchas veces sin que lleguemos a ser concientes de eso…

El trabajo técnico es limitado y, en este caso, Buttgereit logra sacarle partido a los escasos recursos con que cuenta, construyendo un filme sucio, de tratamiento psicológico intenso, con actuaciones correctas y escenas de culto, como la que les presentaré a continuación, un cuadro irreal sobre todo lo expuesto, un menage a trois entre tú, tu pareja y la muerte, con una música que machaca la frustración, la nostalgia y el deseo de volver a la inocencia, a manos de Hermann Kopp, John Boy Walton y Daktari Lorenz (además en el rol de Rob)… una pasada visual que aprieta el corazón y expande las posibilidades analíticas con respecto a lo que somos y quienes somos… una pieza porno-subterránea que constituye una sarcástica invitación a sentir una real catarsis de terror…


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