domingo, 21 de diciembre de 2008

DÉJAME ENTRAR (Tomas Alfredson, 2008)












DÉJAME ENTRAR


AÑO: 2008
PAÍS: SUECIA
DIRECCIÓN: TOMAS ALFREDSON
PRODUCCIÓN: JOHN NORDLING, CARL MOLINDER
PROTAGONISTAS: KARE HEDEBRANT, LINA LEANDERSSON, PER RAGNAR, HENRIK DAHL, KARIN BERGQUIST, PETER CARLBERG, IKA NORD.


ARGUMENTO:

Oskar es un niño de 12 años que está inmerso en un mundo desolado y tan frío como el panorama que ofrece el gélido invierno sueco: padres separados, vive con su madre y visita periódicamente a su padre, sufre de maltrato en su colegio por parte de una pandilla de compañeros y anhela congelar su vida para encontrar un escape a tanta apatía. Por otro lado, surge la figura de Eli, una niña de similar edad que vive con su padre en el departamento de al lado. Eli también se siente desarraigada en un mundo inhóspito e indolente… pero guarda un secreto que le ha forjado una cadena muy pesada: es vampira… y su padre para “ayudarla” se transforma en un asesino en serie que maniata a sus víctimas para drenarlas de sangre…
Ambos se conocerán y unirán sus mundos, no tan diferentes, en una relación especial que va más allá de la mera amistad…


COMENTARIO:

No podía dejar de repetir que estaba frente a una OBRA MAESTRA cuando terminé de ver este filme. Ya en la mitad de él, sentía una alta excitación y unos deseos locos por gritar de placer… podía traducir los temblores de mi cuerpo y la sensación de estado cero de mi mente, como un chiflón de sangre y semen que recorrían con vértigo mis espacios carnosos. DÉJAME ENTRAR, basada en la novela del mismo nombre del autor John Ajvide Lindqvist, es una excelente película sobre la soledad de siempre, sobre el crecimiento, y sobre la intolerancia, en este sentido no es un largo de terror propiamente tal. Posee los elementos básicos: golpes de suspenso, gore y escenas alucinantes, pero va por otro camino y eso es lo destacable. El director sueco Tomas Alfredson nos entrega una cinta donde el drama es el eje de todo, inclusive los momentos visuales más fuertes están envueltos en una mágica cubierta de drama y cercanía… La media hora inicial sirve para colocar la mesa, es un tanto lenta pero para mi fue como los primeros metros de un gran tobogán donde la acción es más lenta pero te prepara para las vueltas más cabronas… Tenemos a Oskar, un niño que vive con una madre que se esfuerza por mantener una buena comunicación con su hijo, la ausencia de un padre que aparece como un fantasma en su vida y los compañeros de colegio que le detestan y lo golpean… Oskar quiere sacudirse de ello y el estado de soledad es el mejor escudo para ello. Hasta que conoce a Eli, una niña solitaria que vive en el departamento de al lado con un karma similar, junto a quien parecer ser su padre. Ella es especial, ya que por las noches debe beber sangre humana… ¡sí, es una vampira! Y su padre para ayudarla se transforma en asesino serial con el fin de conseguirle el vital elemento.
El encuentro de ambos niños es inevitable y sus descubrimientos será el gran puente para una relación de amistad y cariño… ambos serán el alivio esperado y la redención con ellos mismos.
DÉJAME ENTRAR esta plagado de excelentes escenas como cuando Oskar, por fin, puede vengarse del líder de la pandilla de niños, los ataques de Eli a las diferentes personas adultas (incluyendo a su padre en un hospital), la muerte de una mujer que termina envuelta en llamas, cuando Eli entra sin invitación a la casa de Oskar y estalla en sangre (escena dramática y alucinante)…Alfredson entrega una película correcta en aspectos técnicos y talentosa en cuanto al desarrollo fílmico… una obra que escapa al terror-fórmula y nos abre el terror sensorial interno de cada uno, NO HAY INFIERNO MÁS GRANDE QUE EL CIELO…

LA RECOMIENDO APOSTÁNDOME LA SANGRE…