sábado, 24 de enero de 2009

CALVARIO (Fabrice Du Welz, 2004)












CALVARIO


AÑO: 2004
PAÍS: FRANCIA, BÉLGICA, LUXEMBURGO
DIRECCIÓN: FABRICE DU WELZ
PRODUCCIÓN: EMMANUEL DE MEULEMEESTER
PROTAGONISTAS: LAURENT LUCAS, JACKIE BERROYER, JEAN LUC COUCHARD, PHILIPPE NAHON.


ARGUMENTO:

Marc, un artista itinerante del canto, recorre diferentes lugares para llevar algo de entretención a personas que lo necesitan (asilos). En uno de sus viajes, en medio de un escenario rural de invierno, quedará botado en el camino a raíz de una falla en la batería de su furgoneta… de noche y en plena tormenta, se encuentra con un sujeto (Boris) con evidentes problemas mentales que lo conducirá a un albergue ocasional cuyo dueño (Bartel) es un amable viejo solitario… Tras dos días en el lugar y sin poder solucionar su problema, Marc se dará cuenta que las intenciones de Bartel no son del todo buenas ya que el dolor causado por la perdida de afecto puede llevar a una persona a la demencia total…


COMENTARIO:

La noche que visioné esta película el frío calaba hondo. En pleno verano con un promedio de 35 grados y tenía que tocarme la noche más fría, como preámbulo de lo que iba a ver. En soledad física y emocional, tal como los protagonistas, me dispuse a entregarme a este filme europeo del que no tenía mayor conocimiento; el resultado: un hallazgo maravilloso que me hizo emocionar, hacía tiempo que no me comprometía con una cinta como pasó con CALVARIO; razones hay varias, por ejemplo: una dirección acertada, limpia, creadora de atmósferas, hipnótica, capaz de sacudir, en silencio, los terrores reales más sepultados, una fotografía sucia, llena de humedad y oscuridad, actuaciones de primer nivel, guión inspirado en clásicos de culto del terror como LA MASACRE DE TEXAS, sin perder la personalidad propia… es que el tema de la soledad me cautiva, ella ha sido mi compañera desde siempre y ha estado en los mejores instantes de mi vida… lógico que no me refiero a la soledad física o afectiva (de esta última estoy abotagado), sino que de esa soledad interna que me permite gozar, elevarme al placer y eyacular con el paladar fílmico… pero volviendo a esta peli, la soledad que se respiraba en todo el metraje era de aquella afectiva… el protagonista era un músico y cantante que recorría pueblos y ciudades para entregar su arte a gente que la felicidad la había conocido como significado de diccionarios… al comienzo de la historia, se ve a este hombre llamado Marc, divirtiendo a unos ancianos en un asilo… al terminar, es acosado por otra soledad personificada en la rugosa piel de una vieja con impulsos sexuales la cual le pide perdón por la insinuación tan explícita (pone la mano de Marc en su pierna)… al abandonar la institución, se topa con otra soledad, esta vez en la deseable piel de una enfermera sedienta de compañía que también intenta conquistar su atención con símbolos sexuales (más adelante se muestra una serie de fotografías sensuales que ella le había regalado)… Marc no sucumbió, su propia soledad era demasiado pesada y estaba incrustada en su piel como para sacudirse fácilmente… acto seguido y montado en su furgoneta, se encuentra en un camino solitario, con la batería del vehículo descargada y bajo una lluvia torrencial… ¿qué hacer?... no conocía a nadie y el lugar habitado más cercano debía estar muy retirado… es ahí cuando se le presenta de improviso la figura de un enfermo mental llamado Boris, quien busca incansablemente a su perra (quiere unir su tormentosa soledad con la de su fantasmal mascota)… este le indica la dirección de un albergue para que pase la noche y pueda, al día siguiente, retomar su travesía… a Marc le parece bien y se presenta en la hospedería solicitando una habitación… este solitario lugar era atendido por una nueva soledad llamada Bartel, representada por un hombre anciano, antiguo comediante (que ironía), que vivía en los recuerdos de su esposa, que también había sido artista (cantante)… además el único poblado cerca de allí era un sitio dominado por soledades enfundadas en las carátulas de hombres, ancianos y jóvenes, que mascullaban su vacío mental y afectivo como una eterna locura delirante y contagiosa…
La película tiene momentos geniales como cuando:
-Marc descubre las intenciones de Bartel…
-Bartel somete a Marc como una mujer (su esposa), lo viste como ella y para evitar que escape lo crucifica en un madero…
-Los hombres del pueblo bailan al son de una melodía frenética tocada por uno de ellos en el piano… su danza conmueve e inyecta horror en las venas…
-Boris encuentra a su “mascota” y confunde a su perra con una ternera…
-Marc desgarra su garganta clamando el fin de la pesadilla ante las burlas y aullidos de Bartel y Boris (excelente trabajo de cámara, inevitable no recordar LA MASACRE DE TEXAS cuando Sally es atacada psicológicamente en la cena con los matarifes)…
-Los hombres del pueblo llegan a la casa de Bartel para eliminarlo y aprovecharse brutalmente de Marc, quien es penetrado por ellos…
-La mascota de los hombres es un cerdo, que hace las veces de perro y obedece como tal (es decir, hasta los animales que aparecen desnudan soledades tóxicas y lúgubres)

Cuando apagué la película, instintivamente desnudé mi propia soledad… y a pesar de que me siento feliz con mi vida emocional y afectiva, reconozco que siempre se camina en la cuerda floja y la amenaza de aquella soledad representada en la peli está latente…
El final es abierto y algo confuso… bueno, los franceses van por ese riel, pero no por eso se empaña una obra tan destacada… una joya que con elementos conocidos logra reformular una historia de terror, es decir una historia de soledad…

VAYAN POR ELLA… Y DISFRUTEN DE UN RESPIRO DE SOLEDAD…